domingo, 22 de enero de 2017

De a dos

Siempre escuché decir que hay que estar segura antes de dar el gran paso en la pareja,  que se siente “Confianza” o “certeza” cuando se lo da, pero ¿Es inadecuada la incertidumbre que acarrea el cambio? ¿Se supone que el amor trae aparejada la fe en la unión?

Conocer por completo el sentimiento ajeno es una búsqueda utópica del amor perfecto, tan irreal como el de las novelas o cuentos de historias pasionales de príncipes y princesas.

Carecer de solidez es tan normal, sobre todo al inicio de la relación, como experimentar el miedo inevitable que se percibe al primer instante de todo.

Esperar garantía es demandar de una forma egoísta la reciprocidad pasional, como si se tratara de una cuestión de vuelto monetario que uno espera sí o sí a la hora del dar y recibir.

Necesitar estabilidad es como saltear la hipoteca y pedir prestado dinero a un amigo en lugar del banco, achicando el margen de error y riesgo al más alto nivel.

Estar en pareja no es lo mismo a estar emparejada. Estar en pareja significa hacer el viaje acompañada, ir juntos, de manera independiente hacia un destino compartido. Estar emparejada quiere decir  depender del otro para dar el paso, para caminar, cuando en realidad quien camina es cada uno, pero a la par.

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